El sueco Sven-Göran Eriksson es el nuevo técnico de la Selección Nacional de México. Debería ser algo positivo, ¿verdad? Pues no. Hasta el momento, sin haber dirigido una sola práctica, sin haber perdido un partido, Eriksson ha recibido críticas de jugadores, aficionados y otros entrenadores del fútbol mexicano.
Argumentan que Eriksson no conoce las costumbres mexicanas, que no conoce los jugadores, que es mejor tener un entrenador mexicano que sepa como juega la selección, que conozca la idiosincrasia del mexicano. Y tienen razón. Pero la realidad es que la selección mexicana, con sus costumbres, sus jugadores, su idiosincrasia y sus entrenadores mexicanos (o argentinos) lleva más de veinte años sin clasificar a los cuartos de final del Mundial, ha ganado una Copa Oro de las últimas cinco disputadas, no consiguió clasificar a los Juegos Olímpicos de Beijing y últimamente no le puede ganar a Estados Unidos. Quizá un entrenador exitoso, que conoce las nuevas formas, que ha triunfado en el fútbol europeo con la mayoría de equipos que ha entrenado, quizá precisamente un entrenador que no conozca las malas costumbres, las mañas, los miedos, las torpezas de la selección mexicana, pueda darle a México eso que tanto pide la prensa y sus aficionados.
Por qué no mantienen la mente abierta y esperan a ver que tiene Eriksson que ofrecer para mejorar el nivel de su selección.
Mensaje editado por joaquinduro