Preludio de Cesc Fábregas al Barça

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Jon Miquel Toral Harper, de 16 años, de padre español y madre británica, jugador del equipo de cadetes “A” del FC Barcelona, parece ser la llave que abrirá  definitivamente la puerta de regreso del hoy centrocampista del Arsenal inglés, Francesc “Cesc” Fábregas, a la institución que siempre fue, es y será su casa.

No se me ocurre ni sospechar siquiera que Pere Guardiola, agente del niño Toral y hermano menor del técnico culé, junto al mismo Pep y Sandro Rosell, no hayan presagiado lo que se viene, con la mentada complicidad de sus pares del club inglés.

Arsène Wenger, técnico del Arsenal, ingeniero y economista políglota que habla en seis idiomas, siempre dispuesto a hurgar en las canteras del mundo para sacar provecho del trabajo que hacen los demás con el fútbol base, ha hecho, en apariencia, la elección de la pieza de recambio que debía elegir ante la anunciada  partida de su capitán que vestirá, seguramente, la camiseta nº 4 en el FC Barcelona la próxima temporada.

Hace algún tiempo, Wenger contrató al psicólogo francés Jacques Crevoisier para trabajar con los jugadores de la academia del club y basarse en la frase: “Arsenal no compra superestrellas, las hace”, y muy orgulloso de ello, muestra su cartera de ejemplos con Cesc a la cabeza, como para no irnos tan lejos.

Wenger siempre dice que “para jugar en el Arsenal, hay que ser inteligente”, confía Crevoisier, que con el técnico francés ideó un test de 117 preguntas “para medir la resistencia psicológica de los jugadores, su competitividad, su control emocional y su capacidad de manejo del stress y de agresividad.”… Esa prueba acaba de pasarla Jon Toral y se prepara a ser el nuevo diamante en bruto a pulir en la escuela de los “gunners”.

El entrenador francés, un estudioso obsesivo y pragmático que se ha ido adaptando a las diferentes culturas donde ha trabajado, tampoco ha renunciado a los orígenes de Gran Bretaña y ha sabido “mezclar” convenientemente las costumbres para ajustarse a su actual lugar de residencia. Los clubs ingleses, pues, pueden ir por Europa cogiendo futbolistas, pero en cambio no pueden hacerlo con los jugadores de la propia Inglaterra, puesto que la ley protege a las canteras de cada club exigiendo que no se pueda fichar en un radio mayor de 30 kilómetros de su ciudad. Fuera de Inglaterra vale todo, y a ello se acopla el entrenador galo.

El marino inglés, Sir Walter Raleigh, explicando las razones y justificaciones de sus desmanes y conquistas fuera del país, supo decir que: “Quien manda en el mar, manda en el comercio del mundo, manda en las riquezas del mundo y, consecuentemente, manda en el mundo mismo“. Esta concepción del orden mundial es la que llevó, sin duda, a Inglaterra a lanzarse a la conquista de las rutas comerciales que le permitieron afirmar su hegemonía y luego, con el tiempo, hacerlas extensivas a cada orden de la vida en que se les permitió… Incluido el fútbol.

El tema de la bandera del Reino Unido, paralelamente y precisamente, es una clara prueba de ello, siendo una combinación de las cruces de los santos patronos de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda del Norte, tres de las cuatro regiones que, con Gales anteriormente anexada, forman el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El origen es la cruz roja centrada sobre fondo blanco, esa es la cruz de San Jorge de Inglaterra. El aspa blanca sobre fondo azul es la de San Andrés, de Escocia. Y el aspa roja sobre fondo blanco es la de San Patricio, de Irlanda.

La base sobre la que se creó la “Union Jack” británica, así descripta, es la cruz de San Jorge; ésta era la enseña propiedad de la República de Génova que controlaba el mar mediterráneo en el siglo XI. Inglaterra solicitó permiso para enarbolarla en su Royal Navy y a partir de allí nunca la devolvió; la hizo propia y finalmente fue la insignia patria que terminó anexando las demás cruces…

Un “método” que, al parecer, se ha anquilosado desde la época de los piratas y es hoy fiel reflejo de lo que sucede con los jugadores de fútbol extranjero en el Arsenal del “políglota” Arsène Wenger, aunque no podemos pasar por alto que la cruz de San Jorge está orgullosamente enmarcada, también, en el escudo del FC Barcelona.

Robert Eizmendi – Corresponsal España

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Comentarios
Mostrando 1 - 3 de 3
    bravoyankee
    8:12 pm
    Febrero 24th, 2011

    Pero se ve que ya es un hecho que Cesc jugará para el Barcelona la próxima temporada, pensé que hasta ahora el Madrid estaba ofreciendo más por él, digo por dinero baila el perro!!. Y que van a hacer con Afellay? o a quien van a sentar a Xavi, a Iniesta? no lo creo. Mientras el hombre no firme todo es posible. Saludos

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    Robert Eizmendi
    12:18 am
    Febrero 25th, 2011

    bravoyankee,
    La situación tiene, ya sabes, un análisis personal de acuerdo a lo que ha sucedido este último tiempo en Can Barça.
    Pere Guardiola, es el hermano de Pep y no me lo imagino “traicionando” al Barcelona, de quien come, y menos a su hermano; las tratativas han sido “consentidas” en AMBAS direcciones porque a Wenger le agrada Toral y ello, se me ocurre, es una aceptación de la llegada de Cesc al Barça la próxima temporada… Aparte, a la nº 4 nadie la toca; Afellay podría ser negociado; Xavi ya no puede jugar tanto al ritmo de este fútbol contemporáneo y, fundamentalmente, Cesc está “encaprichado” con la vuelta a casa…
    Sí, aún no ha firmado, allí llevas razón, pero… me juego el par mi amigo!
    Un saludo y hasta pronto.

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    turanko
    7:49 am
    Marzo 1st, 2011

    por mi que ponga a todo en la vanca

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