El día después

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Ha pasado un día completo, se ha hablado, se ha escrito, analizado, criticado, discutido, con razones o sin ellas, sobre la actuación del FC Barcelona frente al Arsenal inglés; las bases y las causas se han puesto al derecho y al revés y han surgido, obligatoriamente, los puntos de vista a favor y en contra… Así es el fútbol!

Hay, evidentemente, un denominador común en el que no menos de un noventa por ciento de nosotros, el otro diez tendrá sus propios argumentos por colores más que nada, coincidimos en que Lionel Messi marca las diferencias en un equipo singular, un conjunto que juega casi de memoria, con un libreto que a través de la práctica constante y la perseverancia en el tiempo, ha llegado a desnivelar el fútbol contemporáneo hacia su casi entero dominio y propiedad.

Desde mi perspectiva, hay muchos puntos del juego de Josep Guardiola que enaltecen el sistema del Barça, pero, y siempre lo acoto, ejecutan, en ocasiones, movimientos con abuso de lateralización del balón que resultan contraproducente en ciertos encuentros, porque esto le permite al adversario replegarse y regresar a los espacios que ya habían sido ocupados por los jugadores blaugrana en el primer movimiento realizado, haciendo que se deba retrasar la pelota y volver a comenzar el ataque… Ya sé, tienen tanta confianza y control de esa situación, que la acción se transforma en un automatismo grato para ellos.

Algunos dirán que con ello le alcanza y le sobra al conjunto de Guardiola para ejercer cómodamente la supremacía que profesa en el fútbol actual, pero, dejen que les diga que hay partidos que no se presentan tan de cara y es entonces cuando ese eje lateral que domina el Barcelona, debe tener sus variaciones para “sorprender” al rival que ya comienza a conocer, de tanto estudiarlo y sufrirlo, por donde se viene la horda catalana.

Si analizamos el segundo partido frente a los ingleses y lo comparamos con el jugado en Londres, notamos que el Barça no perdió su línea general de juego, pero en esta ocasión, acrecentó su ataque por el medio y profundizó mucho más sobre ese eje del campo; su accionar no fue más ofensivo, sino distinto, sin renunciar a su estilo; tocó, rotó, abrió espacios de colocación del balón por el centro, y generó su victoria en ese sector con la devastación posicional que provocaron Xavi, Iniesta y Messi. Cuando los hombres de Wenger “se enteraron” que atacarían punzantemente por el eje profundo, descuidaron las bandas y allí fue cuando el conjunto culé, terminó de dar la estocada final a través de Dani Alves.

Todo tiene su fundamento, se hace más claro explicando que el primer gol llega tras una pérdida de Cesc en un tacón que intercepta Iniesta y “profundiza” entre líneas y piernas por doquier, para que el genio de Messi haga lo que hizo con un  gol que no tiene traducción!… El segundo viene también por el eje central con el estilo de siempre y la ocupación por parte de Xavi de la zona que Messi le había “limpiado” al capitán para que marcara… Y cuando el Arsenal, se cerró en ese espacio para sobreprotegerlo y descuido la banda izquierda, subió Alves y tocó atrás, hacia el medio, para que Xavi alargara a Pedro, Koscielny le cometiera falta dentro del área y ese bicho salido de La Metamorfosis de Kafka, decidiera salir de su escondite para acercar al Barça a Wembley.

Robert Eizmendi – Corresponsal España

 

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