La gran culpa del rondó

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Cuando el Barcelona entrena, se impone el rondó, el toque del balón hasta llegar al hartazgo en los jugadores de Josep Guardiola, que luego, indefectiblemente, repiten una y otra vez sobre el terreno de juego; si uno se fija en la manera de pararse en el campo de los futbolistas blaugranas, se percata que su forma de recibir y pasar la pelota en un partido, es idéntica a los movimientos que se practican durante la semana en los entrenamientos del conjunto culé, con la portería allá lejos, sin ser ésta objetivo de urgente y prioritario destino para anidar el balón en sus redes.

Pues, si así se practica, así se juega; y si lateralizando el balón y probando poco el disparo franco y obsesivo al arco rival es la impronta de los de Guardiola en cada entrenamiento, no se puede exigir que la definición, que se debe adquirir con la práctica constante, funcione de manera letal y segura… Es imposible como quedó nuevamente de manifiesto en Stamford Bridge ante el Chelsea de Roberto Di Matteo.

Las cuantiosas oportunidades que tuvo el equipo catalán, y que desperdició de manera alarmante, tienen el sello inconfundible del rondó que tanto aman, al que se entregan en cuerpo y alma a manera de identidad inconfundible, pero, que podría costarles quedar apeados de la Champions League ante los ingleses.

Cada ocasión de gol que el Barcelona desperdició frente a Petr Cech, tuvo el gesto técnico y el detalle fiel de ese rondó al que nos referimos y que enorgullece a todo lo que de azulgrana se trate, sin embargo, las oportunidades malgastadas, no ganan partidos porque éstos, se ganan con goles como los que sí consiguió Didier Drogba en la única llegada clara a portería que tuvo el Chelsea.

Ni Alexis Sánchez, ni Lionel Messi, ni Cesc Fábregas, ni Pedro Rodríguez, ni Sergio Busquets, buscaron el disparo franco y con potencia a gol; sólo les salió del fondo del alma el rondó y así, trataron de conectar el balón con una delicadeza propia de ese lúdico momento de recreación que practican una y otra vez bajo la atenta mirada de Guardiola cuando entrenan.

De nada sirve el 70% de posesión, ni tener 24 intentos de convertir, 10 de ellas  muy claras, ante sólo un par del adversario, si no se siente en el corazón, en el cerebro y en el músculo entrenado, que el camino más corto de llegar al triunfo, son los goles, y que para marcarlos hay que patear a la portería rival con la decisión y el convencimiento que, por momentos, parece no tener este FC Barcelona que dirige Josep Guardiola.

Robert Eizmendi – Corresponsal España

 

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Comentarios
Mostrando 1 - 3 de 3
    danixx
    12:20 am
    Abril 22nd, 2012

    de acuerdo!!

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    fronda82
    5:05 pm
    Abril 22nd, 2012

    Es precisamente el gran error del Barcelona, querer morir con las botas puestas sin enterarse que en la vida hay veces que es necesario adaptarse a las circunstancias porque resulta lo más adecuado.

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    azulona11
    10:29 am
    Abril 23rd, 2012

    Y si Sr. Eizmendi, este es el origen del fin de ciclo en el que parece haber entrado en Barcelona…… tanto tocar y tocar termina confundiendo a todos y si no se hacen goles, los partidos no se ganan.

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