Cola de 20 años

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Los senadores demócratas Bob Menéndez, Harry Reid, Patrick Leahy y Dick Durbin presentaron un plan de reforma migratoria que incluye una vía de legalización para indocumentados. Pero ninguno aseguró que tiene los votos suficientes, en ambas cámaras del Congreso, para ser aprobado.

La propuesta incluye una vía de legalización rigurosa. Precisa que calificarán indocumentados que carecen de antecedentes criminales, pagan impuestos y hablan inglés. Y que los agraciados pagarán una multa inicial de $500 para iniciar el proceso.

Si califican, pagarán una segunda multa de $1,000 para tener la oportunidad de hacer la cola y esperar un cupo de visa.

Durante una primera fase -que puede ser de cuatro o cinco años-, los indocumentados que participen en el proceso recibirán una residencia temporal, un permiso de trabajo y autorización para salir y reingresar a Estados Unidos. Y que los cónyuges e hijos menores de edad solteros tendrán los mismos derechos.

Menéndez, Reid, Leahy y Durbin escribieron que durante el primer proceso -de cuatro o cinco años- los indocumentados serán fichados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Y que luego, cumplido el plazo, los que sobrevivan y hayan llenado todos los requisitos y recibido las autorizaciones correspondientes, podrán iniciar el proceso para recibir la residencia permanente (green card o tarjeta verde).

El Consejo Nacional de La Raza (NCLR) dijo que la iniciativa la “Ley de Reforma Integral de Inmigración de 2011″ es un proyecto que “proporciona una solución real, efectiva y humana a nuestro sistema disfuncional de inmigración” y le agradecen a los patrocinadores la presentación del plan.

“Están enviando a sus colegas un mensaje claro, especialmente a aquellos que representan a los estados donde se han aprobado leyes de inmigración draconianas, ya que en su lugar se deberían ofrecer soluciones políticas reales que funcionen”, dijo Clarissa Martínez de Castro, directora de campañas nacionales e inmigración del NCLR.

“Restablecería el estado de derecho”, agregó.

Ahora bien. Quienes pasen a la segunda ronda deberán, además de cancelar la segunda multa, pagar las tarifas del servicio de inmigración para ajustan su estado migratorio y esperar a que les notifiquen que hay una visa disponible. Y ese trámite puede demorar hasta 10 años, dependiendo del número de peticionarios de residencia que cada crece a pasos agigantados.

Si todo marcha sobre ruedas, en no más de 10 años (120 meses o 3,650 días), el indocumentado favorecido por fin recibiría la residencia permanente. Y cinco años más tarde, siempre y cuando en todo ese tiempo se haya portado bien, no tenga delitos criminales y cumpla con los requisitos estipulados por la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS), podrá iniciar el trámite para la ciudadanía.

Si la reforma demócrata se activa ahora, en junio de 2011, para cuando los nuevos ciudadanos acudan a las urnas electorales (2031) el presidente Barack Obama tendrá 70 años de edad, el vicepresidente Joe Biden estará celebrando su cumpleaños número 89, Nancy Pelosi estará arribando a los 91, Bob Menéndez tendrá 77 y Harry Reid andará los por los 92.

Ojalá que quienes califiquen se mantengan en la cola, que durante la larga espera no cambien las reglas del juego y que al final puedan votar por el futuro presidente de Estados Unidos aunque estén viejos, cansados y adoloridos por la larga espera.

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