9/11: tragedia en medio de la desinformación

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (1)
Loading ...

A raíz de los funestos hechos del once de septiembre del 2001, el patriotismo de los ciudadanos de los Estados Unidos cobró un auge sin precedentes. En medio de este ambiente George Bush logró lo que no pudo en las urnas: ganar el apoyo indiscutible tanto de los medios de comunicación como del electorado y aprovecharlo para matricular al país en guerras aparentemente sin fin; de paso legitimar un mandato que al final ganara por un voto en el Tribunal Supremo de Justicia.

Dicen que la verdad es la primera víctima en cualquier guerra. Una década después de iniciadas las guerras del Golfo versión II y luego la de Afganistán, sirven como un ejemplo histórico para demostrar que ese dicho es cierto. En este caso, mensaje y mensajero se confundieron en uno para trasmitir tarjetas postales de un evento cruento, filtrado y saneado para convertirlo de uno de clasificación para Adultos Maduros a uno apto para una Audiencia General. Eventos premeditados, diseñados para el consumo de un público confundido y maleado por una alianza insaluble y corrosiva para el bienestar de cualquier sistema democrático.

Desde el mismo comienzo de la llamada “Guerra de Liberación” estuvimos empotrados, incrustados, plantados, viendo, leyendo, escuchando, siendo testigos de la cobertura, o falta de ella, de los medios de comunicación desde el ‘Teatro de Operaciones’ en Miami. Ver las transmisiones de cadenas CBS, ABC, NBC, Fox, MSNBC, CNN, Telemundo y Univisión fue como ver la misma estación repetida una y otra vez. Todas ellas envueltas en la bandera de las barras y las estrellas y marchando al mismo ritmo patriota de las tropas en el frente. El control remoto se convirtió en una pieza innecesaria. El periodista empotrado se convirtió en un clon que aparecía y se paseaba por todas las estaciones de la televisión estadounidense.

Con la prensa escrita sucedió algo similar, excepto que ese medio ofreció un análisis más contextual, más coherente. Sin embargo, sus reporteros también sufrieron del síndrome de los incrustados. Relegaron la objetividad al patriotismo y a la camaradería con los soldados, glorificando la guerra.

La radio no se limitó a servir de cámara de resonacia a los demás medios y a ofrecer comentarios reciclados de la doctrina de la extrema derecha republicana, no, esta fue más lejos. Cuando llovían las primeras bombas sobre Irak, la mayor cadena de estaciones de radio de EE.UU, Clear Channel, transmitió, organizó y patrocinó en Atlanta, Cleveland, San Antonio, Cincinnati y otras ciudades más a lo largo y ancho del país, lo que llamó “Manifestación pro América”.

El medio que surgió y cobró respetabilidad fue Internet. Y dentro del mismo un nuevo fenómeno, los “Blogs” y más tarde los “Twiteros” y las Redes Sociales en las que minuto a minuto, se actualizaron los hechos desde un punto de vista sin filtrar y muy personal.

Gracias a los adelantos tecnológicos en el correo electrónico, telefonía digital, web y al satélite se pudo seguir la guerra al momento. Por lo demás, las imágenes que recibimos, las que impartieron los grandes medios escritos y visuales, no fueron tanto imágenes de guerra. Fueron más bien tarjetas postales que apelaron a la glorificación de la guerra y al sentimiento patriota del televidente y del lector desprevenido en los Estados Unidos.

Al parecer, como le dijo Jack Nocholson a Tom Cruise en la cinta A Few Good Men: ¿Quieres saber la verdad?  ¡No puedes con la verdad!

Así es como trata el gobierno a sus súbditos y le medios a su audiencia.

Tags: , , , , ,

Herramientas Interactivas
  • Valoración
  • 1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (1)
    Loading ...
Comentarios