Pedro Armendáriz o El charro que no cantaba

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (4)
Loading ...

Más allá de lo que en realidad es un charro, en el imaginario colectivo está ligado de manera inseparable con la época de oro del cine mexicano. Sabiendo aprovechar el vacío que dejó Hollywood durante los años que duró la Segunda Guerra Mundial, México llenó las pantallas de América Latina. Esas inmensas salas que eran antes los cines y que daban cabida en ocasiones a más de mil personas estaban llenas de público, pero sin el constante flujo de películas norteamericanas no se podía cubrir la demanda. Algunos actores de Hollywood tuvieron que ir a pelear, mucho del material que se usaba para hacer películas era ahora usado en el esfuerzo bélico y además las producciones servían en gran medida el mismo propósito pues se componían de películas de propaganda.

El delicado balance de los tres negocios que componen la industria cinematográfica (producción, distribución y exhibición) había sido roto y México se incorporó como el gran país productor de películas, aprovechando así todo un sistema industrial/cultural establecido por el cine de Hollywood. Y no solo llenó ese vacío, sino que produjo muchísimas de las historias e imágenes más memorables del cine latinoamericano.

El charro, figura emblemática del macho mexicano que se mueve a caballo y rompe corazones a diestra y siniestra, no le tiene miedo a nada y vuelve locas a las mujeres, fue el indiscutible protagonista de este cine. Pero un elemento que tal vez significó gran parte de su éxito como personaje arquetípico es que el charro, por sobre todas las cosas, canta. Y no solo canta, sino que canta con voz de ángel. No hay mujer que resista a la dulzura de la voz de Pedro Infante o al sentimiento que era posible sentir al escuchar a Jorge Negrete, quien como si fuera poco lo charro que era, se casó con María Félix. Hay más, pero son sin duda estos dos lograron acaparar la atención del público. Sus canciones eran tarareadas por todos en América Latina y mientras las mujeres estaban enamoradas de ellos, los hombres querían suplantarlos aunque fuese por unos minutos.

Pero en el panteón de los grandes actores del cine mexicano que han interpretado charros, Negrete e Infante no están solos. Se añade el nombre de alguien que por no cantar, fue privado del status de leyenda: Pedro Armendáriz.

En un cine donde la música jugaba un papel fundamental, no cantar era un gran obstáculo. Aunque esta falta era compensada de otras maneras, la verdad nunca era suficiente. Por ejemplo, en la película Enamorada, dirigida por el Emilio (Indio) Fernández en el año 1946, el General José Juan Reyes (personaje interpretado por Armendáriz) le va a dar una serenata a Beatriz Peñafiel (María Félix), quien lo odia pues ella es hija de un terrateniente y él un general de la Revolución que está invadiendo Cholula. Él lleva meses enamorado de ella cortejándola bajo su ventana, pero ella ni siquiera se asoma. Beatriz no cede y es por eso que él finalmente decide llevarle una serenata. El general Reyes le dice a Beatriz “Vengo a pedirle perdón Beatriz, pero quizás usted no quiera escucharme. Yo le pido perdón y se lo pediré siempre, sin esperar que me lo conceda. Tal vez mis palabras se pierdan antes de llegar a sus oídos, porque tienen que subir muy alto y su balcón está siempre cerrado. Por eso, otras voces tendrán que decirle lo que usted no deja que yo le diga.” Y un trío empieza a cantar la canción Malagueña. Creo que no hace falta decir que si Armendáriz hubiese cantando la canción, que es lo que habrían hecho Negrete o Infante, la cosa hubiera tenido un nivel emocional mayor. Aún así, esta es una escena memorable en el contexto de una de las mejores películas de esta época dorada.

Lo que impulsó a Armendáriz a superar su falta de talento a la hora de cantar es que este hecho era compensado de sobra con un talento para actuar que superaba en creces a cualquiera de sus contemporáneos. Probar esto es complicado, pero sí puedo dar un dato revelador: John Ford, tal vez el mejor director norteamericano de todos los tiempos (o por lo menos eso dice Martin Scorsese) y que además de tuerto era insoportable, contrató a Armendáriz en varias de sus películas. Para que lo veamos en perspectiva, Armendáriz protagonizó en el año 1948 una película dirigida por John Ford llamada The Three Godfathers en la que compartió el rol protagónico con John Wayne. It doesn’t get better than that.

Si bien por la importancia que tiene la Doña en la cinematografía mexicana las colaboraciones entre Armendáriz y Félix son dignas de destacar, debo decir que considero que sus mejores papeles fueron al lado de Dolores Del Río. Flor silvestre (E. Fernández, 1943), María Candelaria (E. Fernández, 1944) o Bugambilia (E. Fernández, 1945) son tres obras maestras en las que estos monstruos del cine (y me refiero tanto a Armendáriz como a Del Río pero también a Emilio Fernández) muestran que en América Latina se hacía (y se hace) un cine de altísima calidad que puede mirar a la cara a cualquier pieza proveniente de la industria Hollywoodense o del cine Europeo.

Los norteamericanos de chiquitos quieren ser cowboys cuando crecen y yo quería ser charro. Pero qué remedio, además de que no cantaba, era (soy) rechonchito y no sabía (no se) montar a caballo. Más que el héroe que cabalga a la vera de Armendáriz, hubiese sido el cabo primero que se la pasa borracho y eso la verdad que no es lo mío (me refiero a lo de ser cabo primero). Prefiero asumir mi rol de espectador, sentarme y ver a Beatriz caminando detrás del caballo del General Reyes después de haber entendido que su vida sin él es inútil (¡para colmo de emociones, deja a un gringo plantado en el altar para irse con el General Reyes!) y mientras veo sus siluetas alejarse en el horizonte que rodea Cholula, me consuelo con el pensamiento de que fueron felices para siempre a pesar de que él no cantase.

“A Elías Pino Iturrieta, charro por adopción”.

Arturo Serrano escribe el blog “De la cultura y otros demonios” para Debate Latino. Es profesor de Historia del Cine en la Universidad Católica Andrés Bello en Venezuela. Sigue al autor en twitter @serranoart

Tags: , ,

Herramientas Interactivas
  • Valoración
  • 1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (4)
    Loading ...
Comentarios
Mostrando -49 - 1 de 3
    hebergomez
    9:27 pm
    September 21st, 2011

    “Por eso, otras voces tendrán que decirle lo que usted no deja que yo le diga”… los guionistas eran unos maestros hehehe, buena forma de disimular el hecho de que Pedro no cantaba…

    Mariana Atencio
    11:50 am
    September 23rd, 2011

    Fascinante cómo haces relevante y curioso un artículo sobre la época de oro del cine mexicano. Buen comienzo para tremendo escritor/bloggero/profesor…sigan a @serranoart

    anadeltoro1950
    8:34 pm
    January 23rd, 2013

    La verdad es que Pedro Almendariz le daba cuatro patadas a estos excelentes cantantes (Infante y Negrete) en su aspecto físico y como actor. Al Cesar lo que es del Cesar! Comparto tu opinión que sus mejores interpretaciones fueron en películas junto a Dolores del Rio, aunque es el único galán que devora la imagen de Maria Felix en la pantalla. Otra de sus actuaciones que merece mención es en la película El Bruto, aunque en la ultima escena deja mucho que desear no por la actuación sino el guión.