Cristóbal Colón, turista mortal y accidental

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Judío o católico, llámese como se llamare, ya sea en inglés Christopher Columbus, Cristoforo Colombo, en italiano, Christophe Colomb en francés, Christoph Kolumbus, en alemán, Cristóvão Colombo o Salvador Fernández Zarcus en portugués o, Christoffel Columbus en holandés; este sujeto murió convencido que en cada uno de sus viajes iba rumbo a la India y, contrario a lo que significa su nombre, en sus trayectos dejó sembrada una estela de dolor y muerte.

Hoy, 519 años después hay quienes celebran ese inesperado y cruento crucero por el Caribe y hay quienes se preguntan si las acciones de este sujeto y las de sus subsecuentes secuaces seguirán quedando impunes.

Su nombre, Cristóbal Colón, significa: Cristóbal, “Aquel que lleva consigo a Cristo”, y Colón, “Paloma” animal que simboliza la Paz. Este palomo navegante de ninguna manera le hizo justicia a su nombre. Su Porte de Cristo combinado con la Paloma los tradujo en lo que equivaldría hoy en la Corte Internacional de Justicia a crímenes contra la humanidad.

Y como bien rezaba el lema de promoción de un departamento colombiano que buscaba aumentar el turismo local: “Turista satisfecho trae más turistas”. El regreso a casa de este navegante turista despistado fue un éxito, una expresión de satisfacción total, tanto así que a Colón con su Pinta, su Niña y su Santa María le siguieron millones de navegantes europeos quienes a nombre de diferentes coronas cometieron el genocidio más atroz que jamás haya visto la historia humana.

En su diario, Colón describió a la gente del continente con el que recién se había estrellado, así: “No tienen armas, y no las conocen, ya que les enseñé una espada, la tomaron por el lado filudo y por su ignorancia se cortaron… Serán unos sirvientes perfectos… Con 50 hombres podemos subyugarlos a todos y ponerlos a hacer lo que nosotros queramos”. Acto seguido se dio a la tarea de esclavizar y explotar a los pobladores del lugar.

Bartolomé de las Casas, santo para algunos para otros cronista y relator de las atrocidades que cometieron sus coterráneos cegados por una codicia y una ambición de riquezas que sobrepasa la de los inversionistas actuales en Wall Street y eso ya es mucho decir, describió la situación de los pueblos de América en este aparte de su escrito titulado “Brevísima relación de la destruición de las Indias, colegida por el obispo don fray Bartolomé de Las Casas o Casaus, de la orden de Santo Domingo, año 1552”, que iba dirigido a la corona católica:

DEL NUEVO REINO DE GRANADA

“El año de mil y quinientos y treinta y nueve concurrieron muchos tiranos yendo a buscar desde Venezuela y desde Sancta Marta y desde Cartagena el Perú, e otros que del mesmo Perú descendían a calar y penetrar aquellas tierras, e hallaron a las espaldas de Sancta Marta y Cartagena, trecientas leguas la tierra dentro, unas felicísimas e admirables provincias llenas de infinitas gentes mansuetísimas y buenas como las otras y riquísimas también de oro y piedras preciosas, las que se dicen esmeraldas. A las cuales provincias pusieron por nombre el Nuevo Reino de Granada, porque el tirano que llegó primero a esas tierras era natural del reino que acá está de Granada. Y porque muchos inicuos e crueles hombres de los que allí concurrieron de todas partes eran insignes carniceros y derramadores de la sangre humana, muy acostumbrados y experimentados en los grandes pecados susodichos en muchas partes de las Indias, por eso han sido tales y tantas sus endemoniadas obras y las circunstancias y calidades que las afean e agravian, que han excedido a muy muchas y aun a todas las que los otros y ellos en las otras provincias han hecho y cometido.
Suplico a Vuestra Alteza lo resciba e lea con la clemencia e real benignidad que suele las obras de sus criados y servidores que puramente, por sólo el bien público e prosperidad del estado real, servir desean. Lo cual visto, y entendida la deformidad de la injusticia que a aquellas gentes inocentes se hace, destruyéndolas y despedazándolas sin haber causa ni razón justa para ello, sino por sola la codicia e ambición de los que hacer tan nefarias obras pretenden, Vuestra Alteza tenga por bien de con eficacia suplicar e persuadir a Su Majestad que deniegue a quien las pidiere tan nocivas y detestables empresas, antes ponga en esta demanda infernal perpetuo silencio, con tanto terror, que ninguno sea osado desde adelante ni aun solamente se las nombrar”.

La Nueva Granda lleva hoy el nombre de Colombia, en honor al mortal turista, y sigue siendo tan cruenta e indiferente con sus pobladores originales como lo fueran los conquistadores de los que habla Bartolomé de la Casas.

Por esto es difícil explicarse cómo es posible que en muchos países se célebre este accidentado encuentro de dos mundos, en lugar de declararlo día de la infamia o algo así, nuestras hermanas repúblicas lo conmemoran así: En Costa Rica: Día de las Culturas. En Uruguay: Día de las Americas. Colombia, Chile, Argentina, EE.UU y México: Día de la Raza – Irónico, ¿no? Tal vez le quedaría mejor Día del Fin de la Raza. En Venezuela los llaman: Día de la Resistencia Indígena
Quizá sería apropiado llamarlo Día del Holocausto Americano…. Limpieza étnica en la Américas… O para seguir la posible línea Judeo-Cristiana Cristóbal Colón y de lo que su nombre implica: Día de Expiación Europea y de Retribución y Reparación a los Pueblos Nativos de América.

El por qué de la Expiación reside en que Cristo murió en la cruz expresando la verdad histórica de la crucifixión; que lo fue para perdonar nuestros pecados, expresa la verdad teológica y fundamento de la expiación… El problema con esta solución es que no hay madera suficiente en el mundo para hacer una cruz lo suficientemente grande para colgar en ella los pecados cometidos por conquistadores pasados y presentes.

Sin embargo, estoy de acuerdo con el Nobel chileno, Pablo Neruda, cuando escribió: “Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.

¡Amén!

@masa3256

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