¿Religión o culto? Los mormones y la política

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (0)
Loading ...

La religión pertenece al ámbito privado de cada ciudadano, mientras que la política pertenece al ámbito esencialmente social. No quiero decir con esto que la religión se practique a solas ni que los grupos religiosos no lo sean también sociales, todo lo contrario. Lo que quiero decir con esto es algo que puede sonar antipático, pero se ajusta a la realidad: tu religión es asunto tuyo. Es decir, a quién le rezas, cómo le rezas y con quiénes comparten esas creencias no es algo que deba preocuparme mientras que no te metas conmigo.

Desde hace algunos siglos hemos entendido la importancia de que los estados sean laicos. Es decir, que tu creencia religiosa y tu condición de ciudadano no tengan relación alguna. Esto se traduce en dos cosas: libertad religiosa (cada quien cree en lo que quiera creer) y ausencia de una religión oficial (ninguna religión será preferida). Pero más allá de lo que digan las leyes, hay algunos Estados en los que la religión se ha convertido en un elemento esencial por una razón u otra.

Hace algunas semanas un pastor evangélico norteamericano afirmó que Mitt Romney (precandidato republicano) no debía ser elegido pues si bien era cristiano (Romney es mormón), su religión era más bien un culto. Quisiera comentar algunas cosas aquí sobre la opinión expresada por este pastor y que considero sencillamente escandalosa en el contexto de un Estado seglar y democrático.

En el año 1830 Joseph Smith funda la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días (mejor conocida como Iglesia Mormona) y poco a poco ha construido una feligresía que llega a los catorce millones personas en todo el mundo. Tal vez no tenga el linaje del judaísmo o del catolicismo, pero tiene un peso específico y suficiente número de feligreses como para tomarla en serio. Algunos, como el mencionado pastor, acusan a esta Iglesia de tener creencias “extrañas” y consideran a su teología como algo “peculiar”. Al respecto de la antigüedad o lo peculiar de una religión, quisiera decir dos cosas:

Primero, que si usásemos la normalidad como criterio para darle a una creencia el estatus de religión ninguna pasaría el examen.  Usaré como ejemplo al catolicismo (religión que practico): creemos que Dios mandó a su hijo a la tierra, que permitió que lo mataran, nuestro símbolo (la cruz) es el instrumento donde Jesús fue ajusticiado, nuestros templos están llenos de imágenes que destilan violencia (a Santa Lucía le faltan los ojos, San Sebastián está siendo torturado, María tiene el corazón fuera el cual está ensangrentado y tiene una corona de espinas, las almas del purgatorio se queman y un largo etcétera), en la misa decimos cosas como “Come mi cuerpo y bebe mi sangre” y cantamos canciones con letras como: “Un molino la vida nos tritura con dolor, Dios nos hace eucaristía en el amor”. ¿Y vamos a decir que los demás son “extraños” o “peculiares”? Con ese criterio sencillamente serían imposible evaluar una religión sin llegar a la conclusión de que estas son bastante extrañas.

Con respecto a la antigüedad que debe tener una religión para ser aceptada como tal, nos pasa lo mismo. ¿Por qué una religión debe tener tres mil o dos mil años? Es difícil saber cuáles son las últimas religiones, pero podemos mencionar la religión jedi (religión inspirada en la saga de Las Guerras de las Galaxias). En el último censo del Reino Unido 390.000 personas afirmaron pertenecer a esta religión, lo que la convierte en la cuarta desde el punto de vista del número de feligreses en esa nación. ¿Qué derecho tengo yo de decidir que toda esa gente está loca y por lo tanto obligarlas a creer en una religión vieja? La esencia de un Estado moderno es que yo como ciudadano tengo derecho a elegir aquello que me define, ya sea mi religión o mi manera de vestir.

Poca o ninguna influencia ha tenido la opinión del pastor acerca del candidato mormón, pero sirve para recordarnos a todos que la intolerancia y el fanatismo están vivos y coleando. La religión de un candidato no debería ser un elemento a tomar en cuenta, pues como dije al principio eso se refiere al ámbito privado de la persona. Decir que no se debe votar por alguien por ser de tal o cual religión es lo mismo que decir que no se debe votar por ella por ser mujer o afro-descendiente. Las religiones en casi su totalidad predican amor y deberían servir para unir, pero en el día a día la cosa es distinta y pareciera que son más bien elementos que sirven para separarnos. Los ciudadanos, como practicantes de la religión que sea, debemos luchar para que la intolerancia no permee nuestra vida como ciudadanos.

@serranoart es investigador del Centro de Investigación Humanística de la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela.

Tags: , , , , , ,

Herramientas Interactivas
  • Valoración
  • 1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (0)
    Loading ...
Comentarios
Mostrando -49 - 1 de 2
    lissettecga
    3:49 pm
    October 18th, 2011

    Totalmente de acuerdo con el planteamiento del artículo, salvo por un detalle. Deberías distinguir entre espacio privado (donde se da la práctica religiosa) y el espacio público (donde se establecen las relaciones políticas y la ciudadanía). Ambos espacios son sociales. Humilde opinión de socióloga!

    Mariana Atencio
    1:10 am
    October 19th, 2011

    Es impresionante la cantidad de votos que tu religión te gana o te quita en la política estadounidense. Los mormones del estado de Nevada, por ejemplo, son una potencia. Me enteré hace poco que Harry Reid, el líder de los demócratas en el Senado, es mormón. Me gustaría ver el contra argumento a este post de Arturo de Eduardo Orbea, otro bloggero, cuya opinión es bastante distinta…excelente Art, keep em coming.