El México de Hoy

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Ciudad de México.- A pesar de apreciar las bondades de vivir en Estados Unidos, volver a casa, al terruño, siempre es emotivo. La capital de México luce muy distinta a la metrópoli que dejé hace más de once años que emigré. En esta visita a mi ciudad encontré un México más moderno y un poco más optimista. Una mejor nación.

Me siento feliz. Quizá sean los albores del México que siempre soñé, en el que mis padres empeñaron sacrificios y esfuerzos para educar a sus dos hijos. El Nueva York de las Américas, le llamo a mi ciudad. Complicada, con tráfico asfixiante, sobre poblada. Pero también diversa, rica en ofertas artísticas, culinarias, cosmopolita, vibrante. Fuerte.

En México sentí un ánimo positivo hacia el futuro que contrasta con el pesimismo y la precaución que se respira en Estados Unidos. La enorme inversión en infraestructura, en carreteras, la introducción del autobús de carril confinado importando de Colombia, el Metrobús, hacen de esta urbe una con una imagen urbana más amable, más vivible.

Como en toda gran ciudad sus habitantes expresan opiniones fuertes, y es raro que se pongan de acuerdo en las charlas de café o al degustar un trago. Es la riqueza de la pluralidad. Reunido con colegas periodistas les dije que deben sentirse orgullosos por la ciudad que han construido, tan distinta, tan mejorada.

Los capitalinos conducen autos pequeños y modernos, tipo europeo. La apertura económica y comercial, la disponibilidad de créditos han bajado de la nube inaccesible las cosas importantes en la vida de una persona: comprarse un carrito, una casita.

Cuando se habla de México generalmente se piensa en la violencia infame del crimen organizado, en la migración y la pobreza. Es verdad, mi patria tiene retos muy grandes. No obstante, esta nación es mucho más que impunidad y cuerpos decapitados. Su gente es cálida, trabajadora, soñadora, y exitosa. Por ejemplo, en la década en que he estado ausente, el ingreso per capita se duplicó, de 7 mil a 14 mil dólares.

Regresé a México para recordar el tercer aniversario de que mi padre nos dejó. Este texto lo dedico a la memoria de ese hombre excepcional que tuve la fortuna me diera la vida y el mejor ejemplo. Hoy me siento feliz, porque él amaba a su país y quería verlo “progresar”, como decía. El México de hoy ha dado varios pasos en esa dirección gracias al trabajo de gente que como mi padre empeñaron sus vidas en pos de un mejor futuro.

@arosaslandam

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